La fatal noticia impactó en todos los cubanos, y de inmediato se movilizaron para exigir justicia por el alevoso crimen cometido por marines norteamericanos en el perímetro fronterizo que separa a Cuba del territorio ilegalmente ocupado por la base naval de Guantanamo.
Mientras realizaba la guardia en la casamata 65, ubicada a unos 150 del límite Este del enclave militar yanqui, el joven soldado Luis Ramírez López recibió un disparo realizado desde el camión que transportaba el relevo de los soldados estadounidenses, cuando pasaba frente a la posta cubana.
El proyectil penetró por la aspillera, alcanzando en el cuello al militar cubano cuando éste se encontraba de espalda, causándole la muerte casi instantáneamente.
Para justificar el crimen, un vocero del Pentágono expresó entre otras falacias que el combatiente asesinado “traspasó la cerca que limita la base y después huyó”, razón por la cual un centinela de la infantería norteamericana le provocó la muerte.
Pero la verdad se abrió paso inexorablemente; cinco días después, periodistas de 16 países se personaron en la casamata donde Luis Ramírez López recibió el mortal disparo y vieron la sangre vertida por él, como prueba contundente de que había sido asesinado en ese lugar cuando se encontraba de guardia.
El Comandante en Jefe Fidel Castro expresó en respuesta a esos falsos planteamientos: “Nosotros no podemos caer en actos y provocaciones que no hemos realizado jamás y de los cuales sí hemos sido víctimas sistemáticamente durante años, y por otra parte no vamos a abandonar la custodia de nuestro territorio”.
Nacido en 1944, en Guisa, provincia Granma, Luis Ramírez López, de origen humilde, simpatiza desde temprana edad con el proceso revolucionario y el 25 de mayo de 1965 ingresa a las Milicias Nacionales Revolucionarias; su lealtad y firmeza de principios le facilitan el ingreso al Batallón de la Frontera, donde permaneció durante 11 meses, hasta que fue vilmente asesinado.
En el sepelio del mártir en el cementerio Santa Efigenia, en Santiago de Cuba, el General de Ejército Raúl Castro Ruz subrayó: “No creemos equivocarnos si en nombre de todos le decimos a la familia Ramírez López que todo nuestro pueblo revolucionario es una sola, unida y fuerte familia.
Y al compañero Ramírez López que hoy enterramos en la tierra de este cementerio, recordando el dato que hoy apareció en la prensa de que en su carnet del Ejército había una hojita suelta del libro “Héroes de la fortaleza de Brest”, que guardase por el título del capítulo que comenzaba en dicha hoja: “Luchamos hasta el final”, decimos: Sí, compañero Luis Ramírez López ¡Lucharemos hasta el final, pero hasta el final de los enemigos de nuestro pueblo!”.











