El paisaje exuberante, único de su tipo en la geografía cubana, se divisa desde el viaducto La Farola, impresionante carretera de montaña que une a la ciudad de Guantánamo con Baracoa, primera de las villas fundadas por los españoles en la Isla.
Considerado una de las siete maravillas de la arquitectura cubana, y la más relevante de la provincia de Guantánamo, el viaducto La Farola, se extiende por varios kilómetros, entre los declives de erguidas cimas del grupo montañoso Sagua -Baracoa, con alturas que exceden los 500 metros sobre el nivel del mar.
Ejecutada a partir del 14 de mayo de 1964, por alrededor de 500 trabajadores, atraviesa de Sur a Norte el macizo de Sagua-Baracoa, sobre un tramo de 6 kilómetros desde el puente Las Guácimas, en Veguita del Sur, hasta El Mirador, en el Alto de Cotilla, punto desde donde se observa en los días claros el mar Caribe y la costa Norte de la Isla.
La Farola, con seis metros de ancho y donde el terraplén no alcanzaba tal medida, se levantó sobre el precipicio, con vigas y pilotes de hormigón prefabricados, elementos por primera vez utilizados en Cuba en una obra ingenieril de tal magnitud. Abierta al tránsito en diciembre de 1965, la inversión, devino una promesa de gobiernos anteriores establecidos en la Isla entre los años 1940 al 50 y hecha realidad con el triunfo de la Revolución Cubana.
El proyecto original del viaducto La Farola, fue de Maximiliano Isoba y hoy constituye una obra que abre la ventana de Baracoa al mundo y cautiva a nacionales y extranjeros desde sus aceras, parqueos y miradores, por la contemplación del paisaje boscoso de montes pluvisilvas.
Maravilla ingenieril construida por el hombre dentro de otra, el viaducto La Farola, constituye para los cubanos un regalo a la riqueza y verdor de nuestros protegidos ecosistemas de montaña en la región montañosa de la oriental provincia de Guantánamo.













