En la construcción de esas instalaciones, las mujeres participan desde la recaudación de dinero para sufragar los gastos, hasta en el trabajo a pie de obra como carpinteras, albañiles, electricistas, ayudantes y cualquier labor que fuesen necesarias. Ese aporte evidenció el enorme potencial de la nueva organización femenina cubana.
A partir de entonces la presencia de la mujer se hace habitual en todas las esferas de la producción, los servicios y la defensa de la Patria. Participaron masivamente en la Campaña de Alfabetización, estuvieron presentes durante la invasión mercenaria por Playa Girón, en la Crisis de Octubre, en las tareas de salvamento y recuperación del país cuando el ciclón Flora, ocasión en la que recogieron ropas, zapatos, alimentos y medicinas.
Brigadas de la FMC tejieron leyendas en las rudas tareas del corte, alza y tiro de la caña; constituyen una parte importante de los Trabajadores Sociales y de los cuadros de dirección del Partido, del Consejo de Estado, de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y del Ministerio del Interior, y son ejemplo a seguir en el desarrollo de la ciencia y la técnica.
Desde su surgimiento, la consigna invariable de la FMC ha sido: “Firmes y decididas junto a Fidel”. En el año 1961, sumaban más de 17 mil las mujeres incorporadas a la organización. 10 años después superaba el millón 300 mil y hoy casi la totalidad de las féminas aptas pertenecen a la FMC.
Vilma Espín se mantuvo como Presidenta de la organización femenina cubana hasta su fallecimiento en junio del 2007, y durante todo ese periodo representó “el rostro de la mujer cubana, la hermosa síntesis de su larga lucha por la emancipación. A ellas devolvió la esperanza y la sonrisa, las educó y las condujo a derrotar prejuicios y ataduras seculares”, según expresión de Ricardo Alarcón de Quesada, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, en ocasión del primer aniversario de la desaparición física de la Heroína del llano y de la Sierra Maestra.











