La misiva la escribió el autor de Arabescos Mentales en vísperas del viaje de su primogénito Regino Boti León a la Universidad de Harvard, recinto donde venció con notas brillante una Maestría en Economía quien tres lustros después integraría el Primer Gabinete de la Revolución.
Sin vocación para las letras, “Reginito” había culminado ese año en La Habana estudios en Derecho, sólo para complacer a su progenitor, el cual ostentaba los títulos de abogado, notario y doctor en Filosofía y Letras.
El padre, en retribución, costeó su estancia en la más antigua (1636) y prestigiosa institución de enseñanza superior de Estados Unidos, explicó hoy en entrevista exclusiva a la AIN Regino Rodríguez Boti, albacea literario de la familia.
En el centro de altos estudios el joven guantanamero fue condiscípulo de fulano y mengano, posteriormente Premios Nobel de Economía, y del argentino Raúl Presbich, con quien fundaría al año siguiente la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), primer foro de economistas libre de la tutela de Estados Unidos.
“En la conversación debes saber escuchar que es mayor virtud que la de hablar”, orienta Boti a su hijo, a quien también le recomienda tener mucho cuidado con las frías corrientes de aire de Cambridge y no quitarse la ropa en lugar desabrigado.
En la singular correspondencia, hasta ahora inédita, Boti advierte a su hijo que “en todo debe haber jerarquías y respeto. Si los pies fueran a desenvolver las funciones de la cabeza o a la inversa, nuestra fisiología sería una ruina. Lo mismo ocurre en el orden social”.
Créate –le dice finalmente- buenas relaciones, sé como lo has sido hasta ahora, respetuoso con tus profesores y personas de edad, sin que esto quiera decir que no lo seas con los demás. Según el Máster en Psiquiatría Regino Rodríguez Boti, nieto y albacea literario del también jurisconsulto e historiador, su abuelo incursionó en variados campos, incluido el de las artes plásticas, por lo cual no deben asombrar sus preocupaciones éticas y morales, en una sociedad en la que casi brillaban por su ausencia esos valores.











