Sábado, 08 de Enero de 2011 11:59
Agustín Pérez

Guantánamo.- Una pregunta: “¿Voy bien Camilo?”, una respuesta: “Vas bien Fidel...” Un breve diálogo que trasciende hasta nuestros días por su significación histórica y que adquiere una connotación especial en el 51 aniversario de la entrada de Fidel Castro y la Caravana de la Libertad a La Habana.
Al frente de su columna guerrillera “José Martí”, el Comandante en Jefe Fidel Castro penetra el 8 de enero de 1959, por la puerta principal del campamento de Columbia, sede del Estado Mayor General del Ejército recién derrotado.
Allí el máximo líder de la Revolución encuentra a una tropa desmoralizada, sin sus generales fugitivos de la justicia, quienes en su mayoría escaparon hacia su guarida en los Estados Unidos, donde encontraron asilo seguro junto a sus cómplices, políticos corruptos de la tiranía batistiana.
En su discurso a la nación no se escucha ni un solo improperio contra el derrotado, ni una sola frase que pueda lesionar la dignidad de aquellos soldados y oficiales que le escuchan. Fidel, desde los días en que fue juzgado por los sucesos del Moncada, supo distinguir entre los hombres uniformados que sirvieron a una causa injusta, y los que tenían manchadas de sangre sus guerreras.
La prensa nacional e internacional destaca la nobleza de la Revolución, en su intento de forjar la unidad de todo el pueblo, sin excluir la posibilidad de que aquellos soldados, en ese momento desmoralizados, pudieran incorporarse al nuevo ejército revolucionario.
El máximo líder del Ejército Rebelde resalta el papel fundamental del pueblo en la victoria contra la dictadura de Fulgencio Batista, y subraya que ante cualquier amenaza a la Revolución lo primero es advertir al pueblo: “Porque hablándole al pueblo podemos ahorrar sangre, porque aquí, antes de tirar un tiro, hay que llamar mil veces al pueblo y hablarle para que, sin tiros, resuelva los problemas”.
Fidel añadió: “La opinión pública tiene una fuerza y una influencia extraordinaria, sobre todo cuando n o hay dictadura. En la época de la dictadura la opinión pública no es nada, pero en la época de la libertad la opinión pública lo es todo, y los fusiles se tienen que doblegar y arrodillar ante la opinión pública”.
En ese momento de su discurso Fidel ladea su rostro hacia Camilo y le pregunta con una sonrisa plena de confianza: “¿Voy bien, Camilo?
-Vas bien, Fidel, responde el Héroe de Yaguajay, Comandante Camilo Cienfuegos.
El breve diálogo desbordó el entusiasmo del pueblo, que comienza a aplaudir y a gritar: “¡Viva Camilo!”, expresando así su aprobación a la confianza demostrada por el Comandante en Jefe al brillante estratega guerrillero, quien al frente de la Columna 2 “Antonio Maceo”, fue el encargado de tomar precisamente el Campamento Militar de Columbia, la principal fortaleza de la dictadura.
Por su significación, aquel breve diálogo entre Fidel y Camilo quedó registrado para la historia.
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