El tema: la necesidad de propiciar intercambios con la juventud sobre la realidad cubana actual, en el globalizado y contaminado mundo que les ha tocado vivir, y en el que fuerzas muy poderosas apuestan a la destrucción del proyecto social cubano, cuando no esté presente la generación histórica de la Revolución Cubana.
No por gusto, en esta era del internet y mucha música enlata, tan de modas en discos, mp3 y programas televisivos foráneos que, de una u otra manera, circulan en la población, los enemigos de la Revolución tienen dentro de sus superobjetivos la manipulación de la juventud, sobre todo, al estudiantado universitario, en el cual se sustenta el futuro del país.
Por eso como dijo en la asamblea de la UJC Luis Antonio Torres Iríbar, primer secretario del Partido Comunista en la provincia “debe constituir una prioridad propiciar cada día los debates con la juventud, explicarle, con argumentos sólidos, el por qué de determinadas situaciones que enfrentamos.
“Que si hay un trabajo voluntario, en un cafetal o en un corte de caña, a los muchachos se les diga la importancia de su aporte, el precio del café en el mercado internacional, cuánto se puede adquirir con una tonelada de azúcar”.
Es una realidad que hoy muchos jóvenes, y otros no tan jóvenes, no tienen las herramientas necesarias para explicar a cualquier mal intencionado, de dentro o fuera de la isla, temas como el modelo democrático cubano, el proceso eleccionario, la existencia de un solo Partido u otros recurrentemente tergiversados por décadas.
Por eso, es tan importante crear espacios para informar a los jóvenes, para escucharlos, para convidarlos al debate, a como perfeccionar nuestro socialismo “Con todos y para el bien de todos” como expresara José Martí. Porque debatir nunca será sinónimo de contradecir, aunque algunos confundan los términos.
“En ocasiones –como dijera Machado Ventura- se confunde el hipercriticismo con la desinformación. Hay que elevar la preparación política de las nuevas generaciones”.
Y este llamado no puede quedarse en la retórica, y debe estar incorporado en quienes tenemos la responsabilidad de su formación, ya sea en el aula, la casa, en los medios de comunicación, en la comunidad.
La máxima siempre estará en no tenerle miedo al debate, en ir a su búsqueda, desde el compromiso con la patria con nuestra historia. Para los cubanos debatir si debe significar sinónimo de construir un diálogo en defensa del socialismo.











