Más de una vez se ha escuchado hablar del vertedero convertido en Jardín, gracias al empeño de una mujer: Irania, consagrada agricultora devenida en científica para convertir lo sucio en oro, como dijera en una de sus melodías el cantautor Silvio Rodríguez.
El Centro Procesador de Residuos Urbanos, CEPRU, fomentado allí por Irania Martínez García, al frente de un consagrado grupo de obreros, se convierte en punto de referencia para muchos, incluyendo miembros de asociaciones de ecologistas y defensores del medio ambiente a nivel mundial. Una mujer lleva la voz cantante en el Centro.
Cerca del Jardín Productivo, una cincuentenaria y diminuta persona sale a la palestra: Marianela, única del sexo femenino en el país que integra una Brigada de corte manual de caña, como machetera, en todo el sector de trabajadores de la Administración Pública.
Los demás compañeros de la Enrique Hart no pueden esconder el orgullo de tener a una mujer, a la que compulsan a retos productivos, la ayudan y atienden diferenciadamente, porque ellos saben más que nadie lo que ella representa entre los hombres.
Es como una gota de rocío entre la seca yerba, como un granito de sal en el caldo de todos los días, como un rayo de sol en una húmeda mañana…Marianela se ha hecho entre ellos como de azúcar, es la más dulce, la única.
Por eso sus vecinos de Isleta aprovecharon que ella estaba de pase por el barrio y decidieron hacerle un homenaje, en nombre de todos los guantanameros y tomándola como ejemplo entre las miles de féminas del terruño que día a día ponen en alto el nombre de su provincia.
No había día más ideal que este 8 de Marzo, Centenario de la institucionalización por vez primera en la historia del Día Internacional de la Mujer, por iniciativa de la alemana Clara Zetkin.
No pudo obviarse la condición de Vanguardia Nacional que lleva la pequeña machetera, la Medalla 23 de Agosto que le otorgó la Federación de Mujeres Cubanas, la de Hazaña Laboral y otras que relucen en las paredes de su humilde hogar.
Todos quisieron hablar, pero fue Octavio, el Coordinador Municipal quien dijo la última palabra: decía por todos, lo que la revolución había hecho por las mujeres cubanas y por las guantanameras en particular, y cómo ellas le habían correspondido, y la posibilidad de que otras como Marianela sobresalgan por entre los hombres por su entrega y constancia.
En muchos lugares de Guantánamo se realizaron actos similares, porque son muchas a las que hay que reconocer. Como Marianela salen de sus hogares, madres, amas de casa, cocineras, limpiadoras…También profesionales, técnicas, obreras, guantanameras, cubanas, cultas, virtuosas, ungiendo la obra con la miel de su cariño, para hacerla cada vez más perfecta.











