Lo extraordinario sigue siendo su alimento natural, por eso forma parte indisoluble del amasijo de tempestades, de enterezas puestas a pruebas en el habitual bregar del día, muchas veces incomprendida, sin horarios ni dimensiones.
Mujer en todos los momentos, en la historia gloriosa, cubana y universal; hecha de carne y hueso, con virtudes y defectos pero siempre excepcional; madre, hija y amiga, obrera, artista, médico, periodista, deportista…, torrente que desborda firmeza, libertad y esperanzas. En cada instante, un trozo de paz y tolerancia; entrega sin límites.
La constancia va a tu lado y con refinada sencillez moldeas cada pedacito el trofeo que salió de tus entrañas, en él pones toda tu sabiduría, para que mañana sea mucho mejor que tú.
Cuando las campanas de los tiempos anuncien la victoria de éstos, la mujer permanecerá sentada en su centro como aquella que lo dio todo, a pesar de todo.
A la mujer de estos tiempos, valiente y capaz, fervorosa y humilde, sincera y hermosa de virtudes, aquella que es inspiración constante e invitación al hacer, llegue las más sinceras felicitaciones en su Día Internacional, con la certeza de que mañana será un buen día para seguir compartiendo, su ingeniosa y grandiosa obra.













