Es que el establecimiento de la Unidad Territorial de Protección de la Flora y la Fauna, se dedica fundamentalmente al desarrollo de ejemplares de esa magnífica raza caballar que es el Quarter Horse, bestia de monta por excelencia para la ganadería.
Allí, en medio del quehacer diario para atender a los caballos, sembrar pastos, cultivar viandas,
hortalizas y granos, así como criar animales para el autoconsumo, surgió una edificación semi-rústica, modesto símbolo de un alentador y cercano futuro en la obtención de apreciables volúmenes de carne de ganado ovino-caprino.
La nave, de 18 metros de largo por seis de ancho, es el prototipo de las que se aspira fomentar en Guantánamo para la ceba de ovejas y cabras. Construida aprovechando en su mayor parte madera del lugar y materiales reutilizados, la edificación se caracteriza por tener el piso con ranuras y elevado un metro sobre el terreno, así como con comederos externos llamados tradicionalmente como peines.
“Los machos jóvenes de oveja son traídos aquí a los cuatro meses de nacidos, luego del destete, con un peso aproximado de 12 kilogramos, mientras que los chivos con igual edad llegan pesando alrededor de 10 kilogramos”, dice Bárbara Útria Guerrero, jefa del Rancho Casimba.
Debido a las características de los sitios donde evolucionaron, ovejas y cabras tiene muy poca tolerancia a los parásitos internos. El pastoreo en el trópico trae como consecuencia altos niveles de infestación parasitaria y una fuerte reducción en los rendimientos de carne y leche.
En zonas tropicales húmedas el ganado ovino-caprino debe de manejarse preferentemente en sistemas de confinamiento para evitar problemas sanitarios.
La estabulación en el puesto, donde los animales son recluidos en compartimientos donde tienen muy
limitado el desplazamiento y pueden echarse o levantarse, como es el caso de la nave del Rancho Casimba, permite tener un mejor control del ganado y aplicar de forma oportuna los tratamientos antiparasitarios con Levamisol, Labiomed o Vermisol.
“Cuando es necesario, le aplicamos el medicamento en una fecha determinada, según el peso corporal del animal, y repetimos la dosis 21 días después, con el propósito de matar los parásitos que hayan sobrevivido al primer tratamiento”, afirma el médico veterinario Urbano Sayú Rill.
A la salud del ganado contribuye además el piso elevado y ranurado de la nave, lo cual permite la salida de las excretas y de la orina. El estiércol puede ser acumulado para emplearlo como abono. No obstante esa providencia, cada mañana Lino Sánchez Rodríguez, el criador, revisa los animales y limpia la nave.
“Después que hago eso, como las ovejas y los chivos se alimentan de la comida que sobró de la tarde anterior, sobre las ocho de la mañana, le comienzo a dar más alimentos”, explica. La alimentación diaria en Rancho Casimba comprende 2.8 kilogramos de forraje verde, sea kingrass y pasto estrella.
“Tres veces al día les lleno de hierba los peines y les echo además 1.200 gramos de pienso industrial por cabeza”, afirma Lino. A eso se le agrega una cuota per cápita de 200 gramos de sal y abundante agua.
Con esa alimentación y una buena salud, el peso promedio de los animales aumenta hasta 120 gramos por jornada. Rancho Casimba tiene un plan de entrega de 240 kilogramos de carne limpia, cada trimestre, con destino a la población, el turismo y la gastronomía, teniendo cerca de 80 cabezas en ceba estabulada y sobre tarima.
“Nosotros sacrificamos los animales con 35 kilogramos de peso”, señala Bárbara. Empleando el tradicional pastoreo extensivo, en Guantánamo se alcanza como peso promedio máximo los 27 kilogramos, debido a la baja calida de las hierbas naturales, el elevado índice de parasitismo intestinal y las distancias superiores a los seis kilómetros que recorren los animales cada día, procurándose nutrientes, según afirma el ingeniero Miguel González Blanco, especialista de ganadería en la delegación provincial del Ministerio de la Agricultura (MINAGRI).
“Con la ceba estabulada en tarimas se elimina ese inconveniente y nos permite obtener animales más robustos, listos para el sacrificio, a los seis o siete meses de vida”, subraya.
Según la subdelegación de ganadería del MINAGRI, en la provincia existen más de 200.000 cabezas de ganado ovino-caprino, en su mayor parte en manos de cooperativas campesinas y productores individuales.
La entidad, con el respaldo de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños en el territorio, aspira a que la técnica se extienda rápidamente en los sectores estatal y cooperativo y campesino, como ya lo hace la unidad guantanamera de la Empresa Nacional de Protección de la Flora y la Fauna.
“En el plan de desarrollo de estas especies, hemos previsto la creación de diez unidades de cría, con 500 reproductoras cada una, de las que ya tenemos una en funcionamiento en al zona de Paragüay”, explica Luis Felipe Quintana Lasera, director de la unidad.
“Todos los machos que nazcan en esos centros, serán cebados en naves similares a la existente en Rancho Casimba”, asevera.
Dadas las ventajas que ofrece, la ceba estabulada de ganado ovino-caprino en tarimas se ofrece como una alternativa eficiente, viable y sostenible para obtener carne con la cual sustituir importaciones e incrementar las ofertas a la población, el turismo y la gastronomía.











