
Aquel gesto de Maceo significó la encarnación viril, la dignidad y el honor de los cubanos, la intransigencia y rebeldía del Ejército Libertador y su permanente decisión de luchar hasta vencer o morir para alcanzar la independencia de la Patria.
Al decir del Héroe Nacional José Martí, la Protesta de Baraguá fue de lo más glorioso de la historia de Cuba, salvó la honra de los cubanos que habían respondido al llamado de Carlos Manuel de Céspedes en la Demajagua, de luchar hasta conquistar la independencia de Cuba y abolir la esclavitud.
El 10 de octubre de 1968, el Comandante en Jefe Fidel Castro expresó: “Y es en el instante de la Paz del Zanjón, que puso fin a aquella heroica guerra, cuando emerge con toda su fuerza y toda su extraordinaria talla, el personaje más representativo del pueblo, el personaje más representativo de Cuba en aquella guerra, venido de las filas más humildes del pueblo, que fue Antonio Maceo”.
Añade Fidel que en aquel Pacto, que más que un Pacto fue realmente una rendición de las armas cubanas, Maceo expresa en la histórica Protesta de Baraguá su propósito de continuar la lucha, expresa el espíritu más sólido y más intransigente del pueblo al declarar que no acepta el Pacto del Zanjón.
“Por eso –subraya- aunque Maceo en aquel momento salva la bandera, salva la causa y sitúa el espíritu revolucionario del pueblo naciente de Cuba en su nivel más alto, no pudo, pese a su enorme capacidad y heroísmo, seguir manteniendo aquella guerra y se vio en la necesidad de hacer un receso en espera de las condiciones que le permitiesen reanudar otra vez el combate”.
El Comandante Ernesto Che Guevara, en su discurso del 7 de diciembre de 1962, fecha conmemorativa de la caída en combate del General Antonio Maceo, dijo: “Maceo tiene dos momentos, los más importantes de su vida, que le definen como hombre y como genio militar”.
Señaló como el primero de ellos, el de la Protesta de Baraguá, último intento que entonces pareció infructuoso porque prevalecieron los factores que minaran la unidad revolucionaria.
“Pero se continuó la idea –aclara el Che- y todos los grandes patriotas, algunos en Cuba, otros diseminados por el Caribe o por otros países de América, iban intentando una y otra vez volver a la Patria para darle su libertad. En el año 1895 lo lograron y entonces se preparó la segunda de las hazañas definitorias de la vida de Maceo: La invasión a occidente”.
Hoy aquella hombradía del Lugarteniente General del Ejército Libertador, toma mayores dimensiones, pues es punto de inspiración para resistir y vencer los momentos más difíciles en el enfrentamiento a las agresiones del imperio norteamericano. De ahí que no sea casualidad que el Comandante en Jefe Fidel Castro haya proclamado una y otra vez: “El futuro de nuestra Patria será un eterno Baraguá”.













