Cederistas del Consejo Popular de Pastorita, reunidos en el Comité 8 de la Zona 27 de la ciudad de Guantánamo se interesaban por las hazañas de estos combatientes, protagonistas de dos acontecimientos que marcaron la historia cubana durante el último período de lucha por la definitiva independencia nacional.
De los preparativos, los hermanos de gesta y las profundas ansias libertarias, por y para el pueblo, se dejaron escuchar emotivas palabras. Parecería que el tiempo se paralizaba en ese instante, todos, atentos, vivían las horas del combate contra la tiranía batistiana en la Posta 3 del Cuartel, en Santiago de Cuba, aquel 26 de julio de 1953 o las peripecias dentro del iluminado Yate de valiosa carga que desembarcaría el 2 de Diciembre de 1956 por las Coloradas con 82 decididos hombres, dispuestos a ser libres o mártires.
Tan jóvenes siempre y bajo la guía de Fidel Castro, y el empuje de las ideas del más universal de los cubanos, el Héroe Nacional, José Martí; Ramón y Manuel conquistaron el sueño que se habían propuesto.
Nos sentimos muy satisfechos por toda la historia vivida. Nosotros actuamos para el bien de todo el pueblo y seguiremos sacrificándonos por él y la Revolución, para continuar enseñando a las nuevas generaciones y seguir luchando para que ellas tengan lo que nosotros no tuvimos”, comenta Ramón Montes, con una vitalidad casi increíble a sus 85 años de edad.
Los niños, adolescentes y jóvenes fueron los principales protagonistas del encuentro cederista, expresión concreta del profundo homenaje a estos valerosos hombres que junto a Fidel, Raúl y el pueblo perpetúan el futuro y edifican el presente. Canciones, poesías, interrogantes, una mezcla amplia de conocimientos cultivados por la obra revolucionaria, descorrieron el telón imaginario generacional para hacer gala de patriotismo y compromiso común.
Continuar fieles al legado de los héroes y mártires de la Patria llegó en voz de las nuevas generaciones y representantes de las organizaciones de masas, lo que motivó sentidas palabras.
“Solamente los jóvenes pueden llevar adelante la Revolución que iniciamos y seguir los lineamientos que trazó nuestro Comandante en Jefe”, dijo el expedicionario del Granma, Manuel Echavarría y sentenció, “nos sentimos satisfechos, este pueblo es grandioso y con él perdurará por siempre nuestra obra.”
Los combatientes del Moncada y el Granma, durante su estancia en Guantánamo, visitaron la Brigada de la Frontera, Orden Antonio Maceo, limítrofe con la ilegal Base Naval yanqui ubicada en Caimanera, el zológico de piedras en Yateras (único de su tipo en el mundo, la ciudad de Baracoa, primera villa fundada en Cuba; entre otros sitios de interés. En cada lugar intercambiaron activamente con la población y conocieron del hacer económico y social de esta oriental región cubana.
Elogios recibieron los guantanameros de los héroes del Moncada y el Granma. La emprendedora manera de enfrentar las tareas llamó la atención de los mismos, un porqué más que suficiente para continuar honrando a quienes, aún, la historia late en sus corazones.











