Allí se evocó al Ché, Guerrillero Heroico de América, cuyo ejemplo y guía está latente en las nuevas generaciones; presente el Presidente del Consejo de Estado y de Ministros Raúl Castro Ruz, vestido de verde olivo como en aquellos días, el más apegado continuador de las ideas de su ejemplar educador hermano de sangre, Fidel, recuperado de su enfermedad y cabalgando nuevamente a su Rocinante.
La voz del pueblo hecho de pioneros, combatientes, cederistas, federadas, revalidó la defensa a la obra que legaron los héroes y mártires de aquella gesta porque al pasado oprobioso de gobiernos imperialistas existentes en los días luminosos del Moncada, no regresará jamás.
Los guantanameros también sintieron el calor de los villaclareños y afianzaron la convicción de que la sangre de los mártires será honrada hasta el final de los días, que no hay marcha atrás en el proceso social que construimos.
En la primera trinchera antiimperialista, la provincia más oriental de Cuba, sus hijos ratifican que en Guantánamo, como en todos los confines de Cuba, se multiplican los disparos de los Cuarteles Moncada y el Carlos Manuel de Céspedes, haciendo más Revolución cada día, porque siempre es y será 26.
Como nunca antes el mundo está amenazado por la ambición: Venezuela reluce como faro del socialismo de nuevo tipo, y hacia esa revolución triunfante va el ataque de quienes no soportan ver libres a los pueblos, y otros serviles le hacen el juego. En el Golfo Pérsico, se acrecienta el peligro. Irán soporta todo tipo de presiones y ha dicho que no se doblegará.
Con los venezolanos, como con todos los del mundo que alzan la dignidad como bandera, están los guantanameros, quienes omnipresentes también figuraron en
Con todos estaban los hijos del alto oriente cubano, representados en las misiones de
Cuando el Primer Vicepresidente del Consejo de Estado y de Ministros, José Ramón Machado Ventura, concluyó el Acto, el sabor aquí fue de contiendas y triunfos, de esperanzas y glorias, sin descuidar la alerta ante el apetito voraz de los enemigos.
El 26 es símbolo que perdura en las mentes y corazones de cada uno de los hijos de este pueblo.











