
Ese día reiniciaron las operaciones en la Unidad Empresarial de Base (UEB) de la Empresa de Servicios Portuarios del Oriente, detenidas desde 22 de septiembre de 2006. El establecimiento está ubicado en el municipio de Caimanera, a unos 900 kilómetros al suroeste de La Habana.
“Nos pasamos tres años y casi diez meses sin hacer lo nuestro, recibiendo clases sobre protección e higiene del trabajo y, de vez en cuando, dándole una mano a los que están reparando el muelle”, dice Leonardo.
“Es verdad que todo el tiempo nos garantizaron el salario básico a cada uno, algo que se agradece, pero no es igual a cuando nos ganamos la estimulación por sobre-cumplimiento de las normas de descarga y carga”, señala.
Las penas de Leonardo, sus compañeros y demás trabajadores del embarcadero, se desvanecieron con el arribo desde Santiago de Cuba del remolcador Polar-7 arrastrando a la patana DM-2224, cargada con 800 toneladas de arroz vietnamita destinadas a la canasta básica de la población.
A pesar de que la barcaza atracó al filo de las 7:30 de la noche de un sábado, los integrantes de la brigada que le correspondió el turno acometieron la descarga con sobradas energías y, a pesar del “óxido” acumulado en el cuerpo tras el largo receso, la despacharon rápido.
El 16 de julio trajeron a la patana DM-2227, igual cargamento, y corrió la misma suerte.
Con la reapertura de las operaciones portuarias en Boquerón, se espera un sustancial incremento del cabotaje en el extremo oriente de Cuba.
La ruta entre Santiago de Cuba, Boquerón y Baracoa es un trayecto que tiene cargas para trasladar en ambos sentidos, según directivos de la Empresa de Navegación Caribe, una de las entidades responsabilizadas con tráfico costero en Cuba.
En 1999 se llegaron a operar por allí unas 84 mil toneladas de diversas mercancías, mediante el cabotaje.
Pero esa actividad se interrumpió debido al deterioro que tenía el muelle, cuyo uso fue compartido durante casi un cuarto de siglo con una desaparecida terminal para el embarque de azúcar a granel.
El recomienzo es posible con la terminación de cuatro nuevas piñas de atraque y la piña de giro, así como el restablecimiento de las vigas, pilotes y la losa, en el tramo de 60 metros que constituye la primera etapa de las obras de rehabilitación.
“Hasta ahora estamos recibiendo patanas, pero el muelle está preparado para que atraquen embarcaciones de hasta 80 metros de eslora y un máximo de seis mil toneladas de carga”, asegura Juan Bautista Alcántara de la Cruz, director de la UEB.
Eso representa la posibilidad de ahorrar combustibles y otros recursos que la provincia del extremo oriente de Cuba ha tenido que gastar en demasía para poder trasladar mercancías diversas desde otras partes del país, a falta de cabotaje por Boquerón.
“Ilustra el caso de las patanas”, señala Arturo Valdés Curbeira, director provincial de Transporte en Guantánamo.
“El traslado por carretera, desde la Ciudad Heroica, de la carga que traen requiere 23 camiones de 35 toneladas de capacidad, viajes en los que se consumen unos dos mil 300 litros de Diesel, cifra muy superior a la empleada para remolcar una patana”, abunda.
Mediante el cabotaje, por Boquerón se podrá recibir además cemento, aceros, materiales de construcción y fertilizantes, así como embarcar sal de Caimanera y Joa para el consumo por la población en otras provincias y la Electroquímica de Sagua la Grande, en la provincia central de Villa Clara, productora del cloro empleado en los acueductos del país.
Incluso es posible realizar exportaciones del mineral hacia puertos ubicados en la cuenca del Mar Caribe.
La reparación del muelle “Aracelio Iglesias” comenzó el 31 de octubre de 2008, para completar en seis meses la primera etapa de la inversión, pero problemas organizativos por parte de la Empresa de Obras Marítimas, encargada de ejecutarla, provocaron el retraso en la culminación y dieron lugar a una demanda judicial.
Resueltas esas dificultades, se agilizó la restauración del trecho ahora en uso. El costo de la rehabilitación ascendió a casi 832 mil pesos, de ellos 470 mil CuC.
“En las obras se utilizan materiales de alta resistencia y técnicas avanzadas para asegurar la fortaleza y perdurabilidad”, afirma Jorge Luis González Despaigne.
Según explica el recién nombrado jefe de la brigada ejecutora No.1, perteneciente a la Empresa de Obras Marítimas, usan cementos especiales Mapegrout T-60 y Mapegrout Colabile en las fundiciones, así como tubos de Poliplast para proteger de la corrosión marina a los pilotos de hierro, recubiertos con hormigón, que sostiene a las piñas de atraque y la de giro.
Las obras continuarán de inmediato con la fundición de otras dos piñas de atraque y el mejoramiento de la estructura, lo que permitirá darle vida útil a un segundo tramo de 50 metros de longitud.
“Si todo funciona como corresponde, lo terminamos a fines de septiembre”, dice Jorge Luis.
A partir de ese momento, los portuarios boqueronenses podrán recibir buques de hasta siete mil toneladas de carga y, con ello, poder manipular mercancías traídas directamente del exterior. Importaciones por ese puerto no suceden desde 2005, cuando se descargaron cuatro embarcaciones.
La reapertura de las operaciones, propicia además el reinicio de las actividades de la Empresa Consignataria Mambisa y de los Prácticos de Cuba, cuyas sedes locales radican en la comunidad de Caimanera, en el lado oeste de la bahía guantanamera.
“Pero además nos permite de una manera palpable reivindicar la soberanía de Cuba sobre ese territorio ilegalmente ocupado por la base yanqui, pues por casi cuatro años nuestras embarcaciones con la enseña nacional dejaron de transitar por la parte usurpada de la bahía”, acota Valdés Curbeira.
Ahora las verán cruzar por allí cada vez con más frecuencia, pues es interés de las máximas autoridades del país revitalizar el cabotaje y otorgarle el protagonismo que merece en la transportación de mercancías.
Según datos publicados por la Oficina Nacional de Estadísticas, del total de las cargas acarreadas en 2009 en el país, 79,2% fue por camiones; 18,9% por ferrocarril, y apenas 1,9% por vía marítima.
En el caso de Guantánamo, la aspiración es elevar la participación de ese esencial servicio en el traslado de mercancías. El pasado año, fundamentalmente con camiones, se movieron 336 mil toneladas hacia la provincia.
Conscientes del compromiso que asumen en lo adelante, Leonardo Montes Benítez y los demás estibadores de Boquerón, aseguran tener un serio compromiso.
Descargas con rapidez todas las embarcaciones que vengan, para ganar en pronto despacho, asegurar que la comida de la canasta básica llegue rápido a los almacenes y lograr que salga por aquí toda la sal posible de Caimanera”, afirma.
Por la importancia que concede el gobierno cubano a su existencia y el ímpetu de sus 72 trabajadores, renace el puerto de Boquerón.











