Guantánamo.- Cuando aún se respiran aires de 26 entre los guantanameros, como entre todos los cubanos, es oportuno recordar a Fidel Castro Ruz en su discurso tras la visita a Cuba del Papa Juan Pablo II, en las que expresó que si la globalización de la solidaridad que predicaba la autoridad religiosa se hacía realidad entre los pueblos, los pobres serían menos pobres…
En más de una ocasión el Comandante en Jefe ha apuntalado la idea de que ser internacionalistas es la deuda que los cubanos saldan con la humanidad, hecho que como convicción cumplen con creces y hoy es correspondido por muchos pueblos que a su vez tienden las manos a la Isla. Ese es el caso de Venezuela.
Por eso no fue casual la celebración de la primera Cumbre entre las dos naciones de la que el Presidente cubano General de Ejército Raúl Castro Ruz expresara: “Constituye este un nuevo tipo de relación, que permitirá un mayor ordenamiento de los proyectos conjuntos y es, al mismo tiempo, un importante paso hacia el objetivo de lograr una verdadera complementariedad económica, basada en el aprovechamiento óptimo de la infraestructura, el conocimiento y los recursos existentes en ambos países y, sobre todo, en la voluntad política de nuestros pueblos”.
Claro está que relaciones como esta preocupen a los enemigos históricos de los países de América, no solo de Cuba, cuya fórmula “Divide y vencerás” han aplicado con éxito en otras etapas.
Los vínculos entre Cuba y Venezuela se han fortalecido bajo principios de amistad, cooperación y solidaridad, que solo entre gobiernos desinteresados de preponderar uno sobre otro, es posible.
La primera cumbre Venezuela-Cuba demostró que aún existen posibilidades inexploradas de relaciones entre los pueblos, ésta es ejemplificante por su duración y resultados permanentes, en diversas ramas de todas las esferas de la vida.
Se comparten acciones comunes en sectores priorizados como la energía, alimentación, salud, minería e industria ligera, lo que permite, según expresó el compañero Raúl, concentrar esfuerzos y recursos en proyectos que resulten estratégicos para el desarrollo de Cuba y Venezuela y “garanticen sostenibilidad y fortaleza de nuestros sistemas políticos y socio-económicos”.
El Presidente cubano aseguró total respaldo al derecho de Venezuela a defenderse de amenazas y provocaciones, y dijo que a nadie le quepa la menor duda “del lado de quien estará Cuba”, en caso de cualquier problema.
La fortaleza de una relación como la expuesta sirve de acicate para la unidad entre otras naciones, que como los de la Alianza Bolivariana para América, ya comienzan a disfrutar de beneficios de proyectos sociales conjuntos, que nada tienen que ver con los irracionales tratados de libre comercio promovidos por los imperialistas que existen para saquear y dominar a los pueblos.
De ahí el desmedido esfuerzo de la administración de Obama y sus compinches hoy para asfixiar a la Revolución cubana y para desestabilizar la paz en Venezuela, es un secreto por altavoces, pretextos más que infundados que todos en el mundo deben conocer.
La primera Cumbre Presidencial Cuba-Venezuela abre una nueva etapa en las relaciones encaminadas hacia la Unión Económica entre los pueblos que ya trasciende a la solidaridad y hermandad en América.













