Guantánamo.- El 4 de agosto de 1839, nace en la ciudad de Holguín, Calixto García Iñiguez, quien en plena juventud, a los 29 años de edad, se incorpora al estallido insurreccional del 10 de octubre de 1868, y por su valentía, su inteligencia y otras cualidades puestas al servicio de la Patria, alcanza el grado de Mayor General del Ejército Libertador y más tarde el cargo de Lugarteniente General.
Participo en numerosos combates y sobresalió por una sólida formación militar adquirida de forma autodidacta. Sus amplios conocimientos de la balística en aquella época le permiten convertirse en el primer jefe insurreccional en utilizar la artillería, contribuyendo así al desarrollo del arte militar cubano.
El asalto a Las Tunas el 28 de agosto de 1897, combate que duró dos días, puede catalogarse como uno de los más brillantes hechos de las armas cubanas durante la guerra de independencia. Posteriormente Calixto enviaría a todos los prisioneros hacia otros fuertes militares españoles, convirtiéndolos así en irrefutable prueba de la extraordinaria victoria del Ejército Libertador.
La participación de sus tropas en Santiago de Cuba fue decisiva para el desenlace de la guerra hispano-cubano-norteamericana. Luego de la rendición de esa ciudad, mantuvo la firmeza ante la arrogancia de los jefes militares yanquis, quienes no permitieron la entrada del Ejército Libertador a la rendida capital de Oriente.
En histórica y demoledora carta al General William R. Shafter, Calixto García expresa su intransigencia y patriotismo al ser ofendido por el oficial norteamericano. Tal injusticia llevó la amargura al ánimo de quien, hasta ese momento, jamás se había desalentado. El optimismo cedió ante la afrenta que auguraba males mayores.
Hay un hecho que retrata de cuerpo entero a aquel patriota, y es cuando en septiembre de 1874, en San Antonio de Bajá, camino real entre Manzanillo y Bayamo, tropas españolas sorprenden a las cubanas y en desigual combate se baten los insurrectos. Ante su inminente captura, Calixto García decide, en acto de impresionante heroísmo, dispararse bajo el mentón para privarse de la vida antes de caer prisionero.
Por fortuna la bala no siguió el curso esperado y, a pesar de su gravedad, el jefe cubano logra sobrevivir. En la frente le quedó la marca de su firme decisión de vencer o morir. Su querida madre, al enterarse de los hechos, expresó: “Ese es mi hijo Calixto, muerto antes que rendido”.
El Mayor General Calixto García sobrevivió las tres guerras independentistas en que participó y murió de pulmonía un 11 de diciembre de 1899, sin poder ver a su Patria libre y soberana. Es un ejemplo de patriotismo para todas las generaciones de cubanos y sus acciones de rebeldía se insertan en las más firmes raíces de esta Revolución.











