Con un plan de sembrar el terror en esas montañas, fomentar el bandidísimo, asesinar a dirigentes revolucionarios y atentar contra la economía del país.
Wilder nació en Jobo Dulce, barrio Cabacú, en Baracoa, el 26 de octubre de 1945. Sus estudios primarios se vieron interrumpidos en el quinto grado, pues debía trabajar para ayudar a sostener a su familia. Comenzó a laborar en la granja Cayo Guín, en Tacobay; más tarde ingresa a las Milicias Nacionales Revolucionarias y realiza uno de sus más caros anhelos: ganar la militancia en la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC).
Como miliciano pasó el curso de artillero y fue movilizado en múltiples ocasiones, una de ellas en enero de 1964, cuando el Gobierno revolucionario decide interrumpir el abastecimiento de agua potable a la base naval que el Gobierno norteamericano mantiene ilegalmente en suelo cubano.
Posteriormente ingresa en las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), siendo destacado en el sector del Toa, como cabo artillero. A mediados de 1964 participa en la búsqueda y captura de una banda contrarrevolucionaria que había desembarcado por Baracoa. El 23 de julio sólo quedaba libre uno de esos mercenarios.
Este agente de la CIA, viéndose acorralado, decide llegar a casa de unos campesinos y pedirle comida y ayuda. Estos simulan que están de su parte pero en realidad avisan de su presencia a las autoridades.
Horas después el lugar estaba rodeado y el mercenario le hace un disparo a Wilder provocándole la muerte, pero finalmente pagó caro sus crímenes y la zona quedó libre de alzados, victoria en la que se derramó generosa sangre joven de cubanos.











