Guantánamo.- El 11 de agosto de 1961, el periódico Sierra Maestra daba a conocer al mundo el fracaso del plan Patty Candela, un proyecto dirigido a asesinar al Comandante en Jefe Fidel Castro y al hoy Presidente de los Consejos de Estados y de Ministros, General de Ejército Raúl Castro, plan que contó con el asesoramiento y entrega de armas a contrarrevolucionarios cubanos, por parte de los servicios de inteligencia norteamericanos.
Para ello formaron un pequeño grupo en Cuba integrado por Ernesto Pujols Mederos, José García Rubio (Tony), Alfredo Izaguirre de la Riva (Tito), y Octavio Barroso Gómez (César), quienes crearon las condiciones para recibir los recursos suministrados por las autoridades norteamericanas.
Como es habitual, los Organos de la Seguridad del Estado cubano conocieron de los nuevos propósitos de la CIA y lograron infiltrar al grupo contrarrevolucionario, cuyo plan en la antigua provincia de Oriente era atentar contra la vida del entonces Comandante Raúl Castro Ruz, durante el acto por el aniversario del 26 de julio, en el estadio “Antonio Maceo”, en Santiago de Cuba.
El plan consistía en disparar contra Raúl con una ametralladora calibre 30 desde una casa cercana y para garantizar la retirada, dos mercenarios lanzarían granadas hacia la tribuna y otros dos dispararían ráfagas hacia el público. De fallar este intento tenían preparada una emboscada en el camino hacia el aeropuerto santiaguero, con seis hombres armados con subametralladoras M3. Los mercenarios y sus amos yanquis estaban eufóricos, la trampa prometía dividendos.
Simultáneamente atacarían con un mortero la refinería de petróleo “Hermanos Díaz”, en esa propia ciudad, y una hora después, desde la finca El Cuero, ubicada a poco más de un kilómetro de la base naval que Estados Unidos mantiene ilegalmente en Guantánamo, abrirían fuego con cuatro morteros y un cañón sin retroceso hacia ese enclave militar yanqui, y a la vez dispararían contra una batería de artillería cubana ubicada en las cercanías, para que así ambas partes repelieran la supuesta agresión.
En la capital del país había concebido un atentado contra el Comandante en Jefe Fidel Castro, durante el acto por el 26 de Julio en la plaza “José Martí”, para el cual contaban con un mortero de 82 milímetros.
Paralelamente se preveía la ejecución de acciones terroristas en otras provincias a fin de dar una idea de rebelión generalizada. El poder mediático del imperio se encargaría de difundir al mundo la agresión a la base naval de Guantánamo, con lo que justificaba así la intervención directa de las fuerzas armadas yanquis para acabar con la Revolución Cubana.
Nuevos personajes se incorporan al criminal proyecto, tales como Pedro Monterrey (Perucho), quien sustituye en Oriente al agente de la CIA José A. Rosabal Rosabal (El Zorro), a la sazón refugiado en el enclave militar norteamericano en Guantánamo, quien accede a salir de su refugio e incorporarse de lleno al plan Patty Candela.
Rosabal logra que el jefe de la base, capitán de navío Cael B. Schenweisa y el servicio de inteligencia naval suministrara las armas para estas operaciones, entregas que realizan el 18 de julio a través de la cerca perimetral que rodea esa instalación militar. Los contrarrevolucionarios transportan más de dos toneladas de material bélico hasta la finca La Perla, en Alto Songo.
Los Organos de la Seguridad del Estado controlan la operación hasta tal punto que varios de sus agentes tenían responsabilidad en las principales acciones previstas. Solamente esperaban comprobar una información para detener a los mercenarios y ocupar las armas, abortando así el meticuloso plan Patty Candela, en el cual el Gobierno norteamericano, la CIA y los mercenarios tenían puestas muchas esperanzas.
Sin embargo, la Seguridad del Estado no había tenido en cuenta que la férrea vigilancia del pueblo pudiera interferir en sus planes. Y es que una revolucionaria vecina de la finca La Perla, vio algo sospechoso cuando enterraban las armas y avisó al jefe del puesto de la Policía Nacional Revolucionaria en Alto Songo, quien de inmediato envió a 4 milicianos a verificar la información.
Al verlos acercarse, el hermano del dueño de la finca avisa a los mercenarios. Se retira el camión con algunas armas, pero los milicianos registran un yipi y encuentran una caja de balas y detienen a uno de los ocupantes. Poco después descubren armas allí y en otra finca cercana.
El viejo zorro Rosabal, arrepentido de haber dejado su seguro refugio en la base naval, trató de escabullirse, pero agentes de la Seguridad lo detuvieron en Santiago de Cuba, poniendo fin a una larga historia de fechorías.
De inmediato comenzaron los arrestos en Guantánamo, Santiago, Las Villas, Camagüey y en La Habana, ocupándose grandes cantidades de armas. De esa redada escaparon Octavio Barroso Gómez (César) y Ernesto Pujals Mederos, quien había salido legalmente para Estados Unidos el 12 de julio.
La contrarrevolución en la Isla. estaba muy penetrada por la Seguridad del Estado, por lo que la CIA decidió organizar directamente a los bandidos mediante agentes infiltrados, ordenando de inmediato a Ernesto Pujals Mederos regresar a Cuba y trabajar.
Una vez en la isla, Ernesto Pujals se esconde en casa de unos familiares y hace contacto con un contrarrevolucionario de toda su confianza, nada menos que Octavio Barroso Gómez (César), para impulsar la Operación Liborio, proyecto que murió al nacer pues ambos mercenarios fueron detenidos por fuerzas de la Seguridad del Estado, sepultando de paso todo los restos de Patty Candela.











